Dibujos de Wifredo Lam: 1940 - 1955

Wifredo Lam

Textos del Catálogo

El más importante y famoso pintor cubano, Wifredo Oscar de la Concepción Lam y Castilla, nació en Sagua La Grande el 8 de diciembre de 1902. Con sólo 21 años de edad, en el otoño de 1923 viajó a España gracias a una beca. Desde entonces, al igual que el cubano-americano Ricardo Viera, Lam, llevó siempre una isla en su corazón.
En este 8 de diciembre de 2020, a propósito del aniversario 118 de su natalicio, Lam regresa al Centro de Arte Contemporáneo que heredó su nombre, su razón de ser y su esencia multicultural. Para nuestra institución es un gran honor acoger en sus salas, los 21 dibujos de la Colección Castillo Vázquez que componen la exposición curada por Ricardo Viera en diciembre de 2017, . El evento figuró como la primera exhibición de obras del mítico pintor, que pertenecientes a una colección privada radicada en la Isla, fue expuesta en Estados Unidos, en el Museo Educativo de la Universidad de Lehigh en Pensilvania.

Ricardo Viera abandonó su patria con solo 17 años, como parte de la Operación Peter Pan. Tuvo su primer reencuentro importante con el arte cubano en 1994 dentro del equipo de investigación para la exposición Voces americanas: la fotografía cubana en los Estados Unidos llevada a cabo en FotoFest’94 durante la XV Bienal Internacional del Festival de Fotografía de Houston. Imaginamos que desde ese momento ya no pudo dejar de acariciar la idea de regresar a Cuba para conocer más sobre el arte de la Isla y su gente. La relación de Viera con el arte estuvo siempre muy cerca de la fotografía, desde esta condición mantuvo un estrecho vínculo con la Fototeca de Cuba y los fotógrafos cubanos. Pero el azar quiso que el reencuentro de Viera con el Arte cubano, fuera influido por el conocimiento de la obra de Lam. Quizá la cubanía y la sensación ineludible de tener el corazón anclado en la Llave del Caribe, fueron más fuertes que cualquier otra fuerza. Lo cierto es que, desde su primer acercamiento a su país natal, llevó consigo el deseo de organizar en el museo que ayudó a construir y desarrollar en su universidad de Bethlehem, una exhibición de la obra de nuestro Lam.

Esta muestra de dibujos constituye un homenaje póstumo a su autor. Y representa igualmente un reconocimiento al también fallecido, curador Ricardo Viera, y a su labor de acercamiento e intercambio cultural entre su país natal y su país adoptivo, elevando el precepto de que el Arte es un derecho universal, como lo es asimismo a la vida.  


La familia Castillo Vázquez, propietarios de esta colección formada por más de un centenar de piezas del artista, está unida a Wifredo Lam por un vínculo familiar y afectivo muy estrecho de orden genealógico cuyo origen son mis bisabuelos Lam Yam y Serafína Castilla, padres de ocho hijos, entre ellos Wifredo y Eloísa, mi abuela, la cual de su matrimonio tuvo un solo hijo, Juan Evaristo nacido también en Sagua la Grande en 1908.
Apenas seis años de edad separaban al tío devenido pintor de mi padre Juan, su sobrino favorito. Ellos compartieron varios años de infancia, adolescencia y juventud bajo un mismo techo, primero en Sagua y posteriormente en la Habana, y al vivir toda esta vertiente de la familia Lam-Castilla en un domicilio común durante muchos años, las relaciones entre ellos se hicieron muy afines.

Durante los años de su permanencia en España y los primeros de su regreso a cuba, “Fina Castilla”, a quien Wifredo idolatraba, residió hasta su muerte con Eloísa y Agustina en la Habana, ambas hermanas fueron dentro del contexto familiar de las más allegadas a Lam; de igual manera el artista valoraba a Juan, quien durante los años de su ausencia pudo hacerse maestro normalista y posteriormente Doctor en Pedagogía, como un hombre de pensamiento y su interlocutor más próximo dentro del contexto familiar.
A su regreso de Europa, Wifredo y Helena se vincularon con frecuencia a mis padres, lo cual contribuyó a que Lam siempre tuviese un particular aprecio por toda mi familia, integrada por tres hijos de Juan Castillo e Isabel Vázquez, cuyos apellidos le dan nombre a nuestra colección.

Este conjunto inédito de obras se nutrió de dos fuentes: algunas pocas son piezas que datan de la etapa de estudiante en San Alejandro, siendo mantenidas siempre en el medio de la familia Lam-Castilla o fueron obsequiadas por él a Juan e Isabel en el transcurso de los años, son algo mas de un centenar de piezas de mediano y pequeño formato, algunas pintadas en España y Francia, las cuales trajo a su regreso a Cuba. Sin embargo la mayoría fueron creadas en Cuba, pero evidentemente todas gozaban de un significado y valor artístico-sentimental para el artista razón por la que fueron conservadas durante tantos años por él en su “estudio-residencia” situado, primero, en la antigua calle Panorama # 42 en Marianao, y después, a fines del año 1945 en la calle Octava, hoy Avenida 76 en el Municipio Playa frente al campamento militar de Columbia, actual ̈Ciudad Libertad ̈, residencia de la cual fue prácticamente obligado a mudarse a mediados del año 1958, más teniendo en cuenta las circunstancias explosivas del país bajo la represión de la tambaleante tiranía batistiana, por el propietario de la casa, pues un militar de alta graduación, deseaba adquirirla con el fin de utilizar el terreno para construir allí su nueva residencia.

Por esta razón Wifredo se vio forzado a desmantelar la casa y distribuir todo lo que en ella guardaba, ya que como en esos momentos permanecía prácticamente todo el tiempo en el exterior, no alquiló un nuevo local. Las piezas allí existentes tomaron cursos diversos: aquellas dañadas, incompletas o a las que el no le atribuyó ningún valor fueron incineradas en el patio de la casa. Varias de sus piezas mayores las llevó consigo al exterior, mientras otras las guardo en un almacén en la Habana. Las piezas de menor tamaño, confeccionadas en su mayoría sobre soportes de cartulina y papel, las separó en dos conjuntos: unas las dejó con su hermana Agustina y el otro grupo con su sobrino Juan.

Estas obras, puede afirmarse, integraban en buena medida la colección personal del artista la cual se fue con- formando durante un periodo de algo más de veinte años, que se prolongan desde los finales de la década del 30 hasta igual periodo de los años cincuenta. Aunque, como explicamos, entre ellas hay algunas pocas piezas de etapas anteriores, pero la mayoría son representativas de las denominadas ̈etapas cubanas de Lam ̈.

Entre estas obras existen varias de gran belleza, en las que el artista empleo técnicas que resultan poco frecuentes, si las comparamos con las que caracterizan su vasta obra creadora; además de los conocidos óleos o temperas sobre papel kraft, se destacan las tintas, los collages y varios bocetos para murales, a lo cual se une un grupo importante de sus primeras litografías y aguafuertes.

De ellas, algunas son bocetos para obras mayores, otras son pruebas de estado, o no fueron totalmente completadas, y entre estas, varias están pintadas o dibujadas por ambas caras del soporte. Sin embargo, todas tienen como elemento común, un hecho controvertido, que siempre estuvo presente en el actuar de Lam. Salvo dos pequeños bocetos de su etapa de estudiante que datan de 1918, ninguna está firmada.

Al respecto me contó mi padre, en algún momento Wifredo le explicó, sus hábitos en tal sentido, de consignar su firma fundamentalmente cuando vendía la obra, pero hay otras versiones e hipótesis encontradas con relación a ello; pues existen varios ejemplos de importantes obras mayores con estas características que así lo atestiguan, cuya reproducción aparece en una monografía tan importante confeccionada en vida del artista, como es la escrita por Max-Pol Fouchet.

Lam siempre atendió a su hermana mayor Agustina, la única que permaneció soltera y por la que continuó velando y ayudando hasta su muerte. Él se encontró con la familia Castillo Vázquez en varias oportunidades en que viajó o estuvo convaleciente en Cuba. En 1965 fue la última ocasión que se recuerda estuvo en contacto con esta colección; en aquel momento reviso las obras durante algunas horas. En el verano de 1981 tuvimos la última reunión familiar en casa de mis padres, cuando en silla de ruedas su ánimo, reflejaba ya el desenlace cercano de su muerte.

Juan e Isabel mantuvieron celosamente guardado este maravilloso e inédito legado durante algo más de 30 años, en una voluminosa carpeta, tras un mueble de su habitación. Su contenido solo se conoció públicamente cuando con motivo de la inauguración de la nueva sede del Centro Wifredo Lam, situada en la Plaza de la Cate- dral, Habana Vieja, el 8 de diciembre de 1993 una selección de ellas, fueron expuestas temporalmente. Ahora una vez restauradas y conservadas adecuadamente por un brillante y calificado trabajo realizado por especialistas del Centro Nacional de Restauración y Museología (CENCREM) dirigidos por los especialistas Juana Kessel y Nelson Castro, los admiradores de su obra, han tenido la oportunidad de conocerlas. 

Dueño de un espíritu inconforme, Wifredo Lam abarcó casi todas las manifestaciones a su alcance. Pero al interior de ese ejercicio desbordante, es ante todo un gran dibujante. Por su intermedio inicia sus pasos en el campo del arte, cuando en plena adolescencia realiza el extraordinario re- trato de su padre Lam Yam, 1914.

Pródiga en temperas, grabados y collages, la colección Castillo contiene una peculiar secuencia de dibujos. Algunos datan de sus años en París y Marsella, 1940-1941. Aunque el plato fuerte recae en las tintas y dibujos de 1946-50, que permiten apreciar su desarrollo como con- junto, en las cuales figuras, interiores o paisajes responden al enfoque de naturaleza híbrida. Son simples estudios, no pocas veces con el sabor de lo inconcluso, en la exploración de nuevas ideas. O dibujos rotundos en calidad de obra autónoma, con un apreciable sentido de la composición, la construcción de la imagen y el manejo cromático.

Los diseña mediante el regodeo en las calidades cromáticas de las tintas y aguadas, al estilo de Mujer-caballo reclinada, Figuras sobre amarillo, gris y verde y Figuras. O a pura línea en Figuras y rectángulo con sol, Figuras y rectángulo, Figura con luna, Figura de mujer con media luna y Mujer. Entre ellas, Figura con luna requiere una mención especial, como la más fiel y clara definición de la iconografía codificada en esos años, con el empleo de la máscara-caballo coronada en su cabeza por la representación del Elegguá (dios de la mitología Yoruba), la media luna y las imágenes aladas. Compuesta en dos bandas horizontales, el dibujo de estilizadas líneas bien podría haber sido uno de los bocetos para Figuras zoomorfas II, un óleo y carboncillo sobre lienzo de 1947 propiedad del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana.

Otro bloque de piezas apunta en cambio hacia la contención del color y la síntesis del blanco sobre fondo negro. Lam apela a símbolos y claves ya codificados, como se puede apreciar en Figura con luna negra y en un Sin título (ca. 1954-55) con su centro ovoideo, por ejemplo. Singular resulta Animal de cuatro patas, con sus alusiones a la cultura popular en la interpretación de la realidad insular de entonces, que el escritor Edmundo Desnoes enfoca como ilustración “del caos nacional con un dibujo en que aparece un animal sin cabeza, símbolo de la desorientación y de la vida puramente material, sin horizontes...” Tiene el valor editorial añadido de ser una de las ilustraciones del libro que ese autor le dedica: Lam: azul y negro, 1963.

Artista versátil, Wifredo Lam fue mucho más allá de la pintura que le confiere reconocimiento. Estuvo dispuesto siempre a encarar el reto de otras disciplinas, como fueron el collage, el aguafuerte y la litografía, la cerámica, la escultura y la obra mural. En la voluntad de unificar las historias y las memorias de los hombres de muy diversas procedencias o hacer conciliar las antinomias culturales en un discurso de síntesis, el dibujo juega su papel. La colección Castillo permite un acercamiento a ese universo y explorar algunos de sus secretos.



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Ricardo Viera
Curaduría
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Juan Castillo Vázquez
Representante de la Colección Castillo-Vázquez
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Jose Manuel Noceda
Coordinador General

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Nelson Ramirez de Arellano
Director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam

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